Qué hace
Una boleta de papel vive en una billetera hasta fin de mes, y recién ahí alguien la pasa a una planilla. En el camino se pierden, se borran y se confunden: el gasto termina rendido con lo que alguien se acuerda, no con lo que pasó.
Boletero saca la foto, lee la boleta en el propio teléfono y la deja registrada en el momento. Y lo que se guarda no va a un servidor nuestro: va al Google Drive del que rinde, a su carpeta y a su planilla.
El mes, con su desglose
Una boleta de papel sin timbre, ya leída. La foto va desenfocada a propósito.
- Lee el timbre del SII Del código impreso en la boleta salen el RUT del emisor, el folio, la fecha y el total. Lo que no viene en el timbre se lee del texto, en el equipo: la foto no se manda a ninguna parte para que alguien la interprete.
- Sin señal no se pierde nada Las fotos quedan en el teléfono y suben de a una, con reintentos, en segundo plano. Cerrar la aplicación no cancela la cola.
- Los datos son de quien rinde El permiso de Google está acotado a los archivos que crea la propia aplicación: no ve el resto del Drive. Ni las fotos ni los montos pasan por un servidor nuestro, y nada se guarda sin que la persona lo confirme.
- El paquete del mes Un PDF con portada y una página por boleta, listo para mandarle al contador, más la planilla con el desglose del IVA.
Está en pruebas cerradas, todavía no en la App Store, y la publica MADYS LATAM LLC. Dos decisiones que no se ven pero están: las fotos no entran al carrete del teléfono y la aplicación se puede dejar bajo Face ID. Una boleta dice el RUT, el monto y dónde estuvo esa persona ese día.